De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


miércoles, 29 de septiembre de 2010

La Casa de los PAJAROS

El lunes 27 me llegué a la presentación de un nuevo libro sobre aves del Guadalquivir. Fue en el molino de San Antonio, lugar de mis travesuras juveniles, y allí el concejal de medio ambiente, el amigo Curro, anunciaba que ese lugar se convertirá en un futuro en "La casa de los pájaros". Desde luego un nombre muy acertado y una idea muy buena, que ya apuntábamos en los años ochenta desde la asociación Godesa.

Aplaudo la iniciativa al tiempo que me armo de paciencia. En Córdoba han conseguido embrutecernos, unos y otros, con los grandes proyectos de ciudad. ¡¡Pero qué difícil es poner aquí a dos (de más ni hablamos) de acuerdo!!.

Esto también es Capitalidad Cultural, y no veo que el río se haya integrado en el proyecto cultural de la ciudad. La producción de ideas y la creatividad de CDB dan para que podamos ser, de verdad, un referente cultural internacional. A veces la cosa es tan simple como escuchar. Conciertos de música hay en todas partes, como hay noches blancas, teatros, caballos, flamenco, exposiciones, congresos, muestras, expos, libros, actividades deportivas, festivales, museos, procesiones, universidades... pero un río como el "nuestro" no lo hay. El gran río de Andalucía a su paso por nuestra ciudad es UNICO y todavía no hemos sido capaces de valorarlo como se merece.

En la lucha por la Capitalidad hay que buscar el hecho diferencial, iniciativas autóctonas que difícilmente puedas encontrar en otro lugar. Cosmopoética es una de ellas, sin lugar a duda de lo más interesante que hemos producido en el califato, y además, con la capacidad para haberla mantenido en el tiempo, que es lo difícil, e innovando todos los años. Para mi ésta es la clave (al menos una de ellas), y creo que ya ha llegado la hora del río. Adelante, pues.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El extraño caso del papamoscas gris

Papamoscas gris. Foto: A.Pestana
Acabo de llegar de dar un paseo dominical por el río, con la bici y prismáticos en ristre. Aparte de disfrutar, que no es poco, la pretensión ha sido observar algunas especies que ahora están de paso. Nada raro salvo un papamoscas gris con un pico ínfimo, tanto que me hizo dudar de mi mismo (algo normal, por otra parte) si no es porque le he visto hasta la pupila del ojo. Ha posado como dios manda a pesar del nervio y el vuelo desquiciado de esta especie, que te lleva de poste en poste como si de una estación de penitencia se tratara.

El pico, y no es una exageración de las mías, parecía más el de un mito por la forma que tenía y la nimiez del mismo. No es que los zampamoscas, como los llama mi Primitivo amigo, tengan sobresalientes picos, pero lo bastante grandes como para trincar los insectos necesarios para mitigar los rugidos de tripas.

Me he permitido, pues, para el profano, mostrar una foto que he tomado prestada del compañero Antonio Pestana, que aprovecho para publicitar: http://www.antoniopestana.es/ porque merece, y mucho, la pena visitar.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Arvicola

Arvicola sapidus es el nombre científico de la rata de agua, un animal que, pese al nombre común, nada tiene que ver con la rata de alcantarilla (Rattus norvegicus) o la rata negra (Rattus rattus). Mientras éstas proliferan con alegría entre nosotros, la rata de agua está en declive, catalogada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como vulnerable.


Arvicola es el nombre que los amigos del Bosque Animado han elegido para la publicación de una revista centrada en el conocimiento del río Guadalquivir, historia natural, cultura, patrimonio... Ole por esta iniciativa, que te puedes (debes) descargar aquí al lado.

Larga vida para Arvicola... y para Arvicola sapidus, of course.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La Vía Verde de la Campiña

El sábado pasado estuve bicicleteando otra vez por la Vía Verde de la Campiña, trazado del ferrocarril que tuvo su acabose definitivo en 1970 y que unía Córdoba con Marchena. Por eso la gente llamaba a este tren el “Marchenilla”. Me gusta ese itinerario aunque el paisaje sea de campiña pelá y mondá, no sé si por los recuerdos que tengo de pequeño cuando mi padre me llevaba por allí en su cuatro ele, porque el paisaje me da mucha serenidad, por las vistas privilegiadas sobre el Valle del Guadalquivir, porque hay muchos y variados pajarillos… al final me salen motivos más que de sobra.

Su cercanía a Córdoba hace de esta ruta un lugar cómodo para darse un paseo cuando uno es capaz de robarle al día dos o tres horillas. Es un lugar para convivir con uno mismo. También para encontrarte alguna gente. El sábado me crucé con David, un compañero de fatigas ciclistas de cuando correteábamos la provincia a comienzos de los ochenta. Diosss, cómo pasa el tiempo.

Como digo, es un buen lugar para echar los prismáticos y ver paseriformes, sobre todo ahora en el paso migratorio. Para mí, la simbiosis bici-prismáticos resulta espectacular, vamos, que quita el sentío, aleja todos los estreses y te sume en una calma juncohuequizante como no hay otra. Una buena pócima, gratixx total.

Ahora bien, prepárense amiguetes a ir con un buen sillín y contar con cierta habilidad manipuladora del manillar, porque su firme está con carencias significativas. Es fácil dejarse la envoltura gonadal en un descuido, y perder la rueda hundida en una grieta del “asfalto”. Otro consejo: si puedes prolongar el casco hacia la barbilla, mejor, porque cualquier caña de las que por allí abundan (magnífico refugio ornítico, por cierto) te puede cruzar la cara. Los aficionados a la bicicleta en Córdoba se reconocen por la calle cuando se encuentran por la marca transversal de su rostro: ¿qué, de la vía verde, no?.

Ya sé que esto es un poco exagerado, pero vaya a pesar alguien que ni por asomo insinúo que se quiten las cañas. Noooo. Tan sólo propongo limpiar las que invaden con descaro el trazado, básicamente por la integridad de nuestros cuellos y por la virginidad de los caretos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Presentación


¿Hay alguien ahí?. Supongo que es muy difícil que cualquier navegante llegue hasta esta dirección y encima lea algo. Así que mis pretensiones son una o ninguna. Objetivo: dar rienda suelta a mis dedos y a lo que queda de mis neuronas cuando acaba el día... y desahogarme que no es poco.

El ávido lector (insisto, yo mismo) ya habrà podido intuir por el nombre del blog que, si el muchacho no es de Córdoba al menos tiene todas las papeletas. Y así es. "Pegolete", magnífica palabra que por supuesto no está recogida por la RAE, y que da indentidad a todos cuantos habitamos en el califato. Es más, para ser más purista este blog se debería llamar "el pego", lo del artículo determinado es una chorrada (otra más) que he colocado, la verdad, no sé muy bien por qué, pero me hace gracia y punto. 


No hay cordobés (cordobesa... joo ya empezamos con lo de la redacción discriminatoria del lenguaje. Por el momento paso, ya hablaremos de esto en algún momento) que se precie que no pronuncie esta fabulosa palabra un puñado de veces al día. Y no "pego", como pronunciaría cualquiera en Despeñaperros Up, como sino con una "o" muy abierta con la que se reafirma la nacionalidad del individuo. Vamos, que no te cabe ninguna duda que el autor es como mínimo del Campo de la Verdad.

¿Qué esperas encontrar aquí? Pues yo que sé, al menos por el momento. Si soy capaz de escribir otra vez más y poco a poco animarme, a lo mejor consigo finalmente dar una línea a esto, pero eso saldrá solo (o no). 
Así pues... que sea lo que Dios quiera.