De qué va esto

cuentos de pájaros


viernes, 31 de diciembre de 2010

De pajareo por el Odiel

In extremis, si, pero lo conseguimos. Llevábamos como medio año intentando hacer una excursión ornitológica por la marismas del Odiel y el penúltimo día del año lo hemos logrado (no cambiaremos nunca). Oe, oe, oe. Cada vez nos resulta más difícil poner de acuerdo a más de dos, y eso que es para compartir una afición común que nos apasiona, no digo nada cuando de lo que se trata es de arrimar el hombro para una causa justa o simplemente para cumplir con una obligación. Así nos va. 

Miremos en nuestra ciudad, y haciendo un alarde de memoria comprobaremos que los grandes proyectos, o no tan grandes, finalmente salen, sí, pero ¿cuántos años se necesitan?. El último y más llamativo es el del Palacio de Congresos. Yo he perdido la cuenta ya, pero veo las fotos de cuando se empezaba a impulsar la idea y las comparo con las de ahora y te das cuenta que ha cambiado hasta la moda.
Es lo que tenemos. Así que si sirve de algo optar a grandes eventos, como puede ser la capitalidad europea de la cultura, es porque más de dos se ponen las pilas, y no porque les apetezca demasiado romper su particular ritmo de actividad, no, simplemente es que o se hace tal o cual infraestructura, o ya pueden ir pensando en retirarse.
Córdoba, ciudad candidata.
Córdoba, ciudad eterna.
Córdoba, ciudad eternamente candidata.

El caso es que ayer fuimos al Odiel, y oye, aunque las predicciones meteorológicas ya no son lo mismo que cuando los tiempos de Mariano Medina que, con su tiza y pizarrilla, acertaba el hombre, ayer dieron en la tecla, por fin. Y llovió. Lo más grande. Truenos y centellas, y un mar bravísimo que ya quería yo ver por allí a los cachas bronceados con la tablita bajo sus pies. Lo malo de la lluvia es la estimulación que produce en alguna parte de nuestro cerebro y que te impulsa a estar todo el día comiendo.

En total vimos 46 especies, que está muy bien para un día de perros. Y además, no sin cierta satisfacción comprobamos que algunos de los pájaros estaban en solar cordobés. Eeee, y eso a uno le llena. "Esto es de uno de Córdoba", nos comentaron. Y aquí viene lo bueno. El susodicho propietario de esta parte de la España marismeña, como también lo es de tierras portuguesas, es nada más y nada menos que nuestro nuevo alcaldable: el Tigre de Malasia. Por cierto, los habitantes de estas tierras del sureste asiático son los malayos, y qué casualidad que este hombre esté imputado, presuntamente imputado o como legalmente se diga, en la Operación Malaya. 
Pura coincidencia del destino.

Sé que es una jartibilidad poner aquí todos los pájaros que vimos, pero no puedo evitar citar algunos porque es la única manera que tengo públicamente de restregar a ciertas personas, que en el último momento declinaron asistir a esta memorable excursión, algunas de las observaciones. Focha cornuda (ya colgaré las fotos que hice con mi MÓVIL, y algunas fotos del ojo que hicieron los compañeros fotógrafos), falaropo picofino (critaturilla procedente de Islandia, Finlandia y Rusia que inverna en el mar de Arabia... justamente al lado del Odiel), ostrero, chorlitejo grande, chorlito gris, correlimos tridáctilo, aguja colipinta, zarapitos (real y trinador), archibebe claro, vuelvepiedras, gaviota de Audouin, charrán patinegro... incluso gorriones comunes. Imagino que Juan Aragonés colgará algunas imágenes en su blog (puedes acceder a él desde aquí, en el apartado de amiguetes).

Al final de la tarde conseguimos traernos la lluvia con nosotros hasta Córdoba, y no por joder la fiesta de las Tendillas, que ni siquiera se nos ocurrió, no, es para satisfacer una curiosidad científica: como buenos biólogos queríamos saber si al resto de cordobeses también les pasa lo mismo que a nosotros con aquello del apetito y su correlación altamente significativa con la presencia de lluvia. Y todo parece indicar que si, si no, que cada uno se analice esta noche.

Feliz año 2011

jueves, 23 de diciembre de 2010

Compras más sostenibles


Qué mejor momento que ahora, que vienen los días de consumismo brutal al que no escapa casi nadie, para apoyar a las tiendas de nuestro barrio. Es éste uno de los comportamientos cotidianos que, incorporados poco a poco a nuestras vidas, contribuirán, sin demasiado esfuerzo, a construir una ciudad más sostenible.
La globalización, simbolizada en las grandes superficies comerciales, acaba con el pequeño comercio, devora suelo de forma irreversible, promueve infraestructuras para el transporte, consume recursos, energía, contamina...
Más información de esta campaña, que promueve la Federación de Asociaciones de Vecinos Al-Zahara y Ecologistas en Acción aquí.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El libro más leído en España

Sin ninguna duda, éste es el libro más leído de todos los tiempos, y al ritmo que vamos, seguirá siéndolo. Lástima que nadie se lleve los derechos de autor.
Así nos va.