Estamos perdiendo el tiempo

No, no me refiero a tener que estar ya movilizándose por tantas tropelías. Tampoco estoy pensando en las abduciones televisivas que nos dejan absortos mirando nada; ni tan siquiera en el robo de voluntades que supone empanarse frente a un partido de fútbol. Estoy hablando de algo más sutil.

Y es que no entiendo qué estamos haciendo aquí, tú y yo, mirando esta pantalla de ordenador pudiendo estar ahora frente al mayor espectáculo del mundo, contenido ahí fuera, a unos cuantos metros, y además gratis. Me estoy refiriendo a la primavera, a esa explosión de vida que estos días lluviosos están proporcionando. Te invito a dar un paseo por una dehesa, por un río o arroyo, el que quieras, y si me apuras, por la mismísima campiña. Y déjate estar.

Estas húmedas vacaciones he aprovechado, como no podía ser de otra manera, para disfrutar de la mejor época del año. Aún lloviendo, en cualquier recorrido se podía descubrir un número nada despreciable de pájaros, vistos y oídos. Y es que es imposible no escuchar a los ruiseñores, cantarines inacabables con nocturnidad y alevosía, trigueros, oropéndolas, pinzones, carboneros, verderones, golondrinas... incluso para un sordo como yo.


Fotos tomadas de internet (varios autores)

Comparto aquí una de mis observaciones realizadas en un palmo de terreno de nuestra afortunadamente desconocida sierra, que me llevó a disfrutar de algunas de las aves más bellas de la fauna ibérica: abejaruco, oropéndola, martín pescador y collalba rubia. Y en menos de cinco minutos ¿hay quién dé más por menos?.



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