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cuentos de pájaros... o no


domingo, 10 de octubre de 2010

Collalba gris, cordobesa del año

Paseaba el otro día por el norte de la provincia mirando pájaros y observé algo a lo que uno no está muy acostumbrado. Nunca había visto tantas collalbas grises juntas. Evidentemente estaban de paso otoñal. Una vez concluida la crianza de los pollos emprenden, como todos los años, el camino hacia sus lugares de invernada. Desde luego también crían entre nosotros pero no son muy abundantes.

Me impresionó ver tantos individuos juntos de una especie que desde mis comienzos naturalísticos, de eso ya ha llovido, siempre llamó mi atención por su nombre: collalba. Pero es que cuando las ves por primera vez, no las olvidas. Por aquí tenemos tres, la gris, la rubia y la negra (cualquiera diría que estamos hablando de otra cosa), y todas con una característica visual muy significativa: una T invertida de color negro al final de la blanca cola. Por eso en algunos sitios las llaman rabiblancas.

Unos días después me di uno de los paseos habituales por el río. Por cierto, para ver pajarillos y buscar tranquilidad recomiendo ir por la margen derecha, Botánico abajo. Y allí, de nuevo, las collalbas grises, como locas, en el borde del camino, bregadoras infatigables. Y ya no me pude resistir a mirar en las guías y libros para saber un poco más de este pajarillo. Y me quedé pasmado. Este animal tiene una amplia distribución mundial: toda Europa, norte y centro de Asia, Groenlandia y las zonas árticas de América del Norte.

Y lo bueno viene ahora: todas pasan el invierno en África subsahariana, desde Senegal hasta Kenia, así que un buen grueso de la población mundial pasa por nuestro país, incluyendo las collalbas americanas. ¿Os imagináis el viaje? De Groenlandia a Córdoba, donde reparan fuerzas algunos días para seguir conociendo mundo. Un plumífero de 15 centímetros viajando desde la zona polar hasta África. Me canso con sólo pensarlo. Y me maravillo. Tantos kilómetros, tantas fatiguitas, para luego fenecer en alguna costilla colocada por cualquier cabestro.

Pienso, pues, y propongo que se declare a la collalba gris “CORDOBESA DEL AÑO”. Bien merecido lo tiene ¿no crees?

Dibujo: pajaricos.es