La conservación llega a las zonas adecuadas, pero apenas entra en las fincas
España alberga algunas de las áreas más importantes de Europa para las aves esteparias. Sin embargo, buena parte de estas poblaciones vive en paisajes agrarios situados fuera de espacios protegidos, y su futuro depende en gran medida de cómo se cultiva y gestiona el territorio.
Un estudio publicado en Biological Conservation ha evaluado si dos medidas del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 están llegando a las zonas con mayor valor para estas aves. La conclusión contiene una aparente paradoja: las ayudas se concentran algo más en los lugares adecuados, pero su adopción sigue siendo demasiado baja para producir cambios a escala de paisaje.
Más que contar especies
Los investigadores identificaron las principales áreas de diversidad de aves esteparias a partir de información sobre 26 especies. No se limitaron a contabilizar cuántas había en cada zona, sino que combinaron tres dimensiones: diversidad taxonómica, funcional y filogenética. Es decir, consideraron el número de especies, la variedad de funciones ecológicas que desempeñan y su singularidad evolutiva.
Después compararon esos enclaves prioritarios con la implantación de dos instrumentos de la PAC: el ecorrégimen «Espacios de biodiversidad», destinado a favorecer elementos no productivos y una mayor heterogeneidad agraria, y las medidas autonómicas de «Protección de las aves», más específicas.
Una implantación muy limitada
La adopción fue mayor dentro de las zonas de alta diversidad que fuera de ellas. El ecorrégimen cubría, por término medio, el 17,3 % de las superficies adecuadas en los enclaves prioritarios, frente al 7,2 % en el resto. En las medidas específicas para aves, las cifras fueron del 0,8 % y el 0,3 %, respectivamente.
El problema, por tanto, no parece ser únicamente dónde se aplican las ayudas, sino hasta qué punto se aplican. En el conjunto de las áreas analizadas, el ecorrégimen alcanzó alrededor del 7 % de la superficie adecuada, mientras que las medidas de protección de aves quedaron por debajo del 0,5 %. Ninguna comunidad autónoma superó el 20 % de adopción del ecorrégimen ni el 1 % en las medidas específicas.
Los mapas del estudio muestran además que numerosos enclaves valiosos quedan fuera de las zonas elegibles para estas últimas ayudas. En algunos territorios, su acceso está restringido a determinadas ZEPA o incluso a ámbitos mucho más reducidos.
Afinar el diseño y facilitar la participación
El trabajo se refiere al primer año del nuevo periodo de la PAC, por lo que no permite valorar todavía sus efectos ecológicos ni toda su evolución posterior. Tampoco incluye, salvo algunas excepciones, compromisos heredados de periodos anteriores.
Aun así, el diagnóstico es claro: disponer de buenos mapas de biodiversidad no basta. Para que la política agraria contribuya realmente a frenar el declive de las aves esteparias, las medidas deben ser accesibles en más zonas prioritarias y suficientemente atractivas para que agricultores y ganaderos las incorporen de forma amplia. La conservación parece haber encontrado parte del mapa correcto; ahora falta que ocupe una superficie capaz de marcar diferencias.
| Imagen propia |
REFERENCIA:
González-Pulido, L., Clemente-Orta, G., Medrano-Vizcaíno, P., Benítez-López, A., Díaz, M., & Mougeot, F. (2026). Low uptake of biodiversity friendly agricultural practices in steppe bird diversity hotspots. Biological Conservation, 321, 112011. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.112011
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