De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


domingo, 17 de septiembre de 2017

El arte de la poesía


… pero de repente el puto carbonero le sacó el ojo al mierda del petirrojo; mientras, desde arriba, un asqueroso gavilán contemplaba una pútrida escena en la que tímidamente escondido, un autillo muy capullo se cagaba de miedo. Y es que a ras de suelo un zorro mamón le chuleaba al cabestro del tejón, que le tocaba los huevos al lobo, un aborto de la naturaleza incapaz de rebanarle el cuello a la piltrafa de oveja, que encima era su amiga. Será pedorro. Pero el caso es que aquella sanguijuela...

–Borja, ¡deja ya la poesía, nos vamos a misa!
–Sí, princesa mía, mientras resuena tu dulce voz en lo más profundo de mi alma, todo mi ser se enorgullece presto para acompañarte a la liturgia redentora de sucios espíritus y almas impías, oh amada mía.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Pajareo extremo


Dime, ¿qué ves?
Un frailecillo cantando en un balcón.
Un mito nadando en una pecera.
Una ganga trepando un muro.
Un colimbo comiendo alpiste.
Un urogallo sobrevolando la ciudad.
Una havelda cernida buscando culebras.
Un torillo cicleando en una térmica.
¿Para qué te metes a ornitólogo, Salvador?

lunes, 28 de agosto de 2017

Tórtola europea


En cuanto termine de criar a estos dos nos vamos. Pum. ¿Qué? Pum




Desgraciadamente no es un chiste. Cada año son abatidas unas 800.000 tórtolas europeas en España durante la media veda (datos del Ministerio, habrá que creérselos). Entretanto muchas de ellas aún están reproduciéndose. En las últimas tres décadas el descenso ha sido tan brutal que han desaparecido radicalmente de numerosas zonas donde otrora eran muy abundantes. Cualquiera con memoria y cierta edad lo habrá comprobado. Ya se ha protegido y prohibido su caza en 14 países europeos. ¿A qué esperamos?

lunes, 21 de agosto de 2017

Idolatría

De pequeño era incapaz de pasar por debajo. Allí había algo aterrador, un lugar que me profería una enorme inquietud con solo pensar acercarme. Notaba frío y calor al mismo tiempo, no sé, una sensación muy extraña que con el tiempo jamás he llegado a vencer. La oscuridad, irremediable en toda la casa, no había forma de vencerla; ventanas inexistentes y una instalación cicatera de velas y candiles dispuestos en contados lugares.

Recuerdo a mi madre siempre haciendo croché o remendando vetustos ropajes, sentada junto a una lumbre de medidos troncos, con una vela muy gruesa, y ese vaho en su boca cada vez que articulaba alguna escuálida frase. Ella y esa manía de ir al lugar más odioso de nuestra casa. ¿No vas a acompañarme hoy tampoco? me repetía taladrándome la cabeza hasta que conseguía que acabara envolviéndola en mi almohada. Déjame en paz, déjame en paz. Nunca vas a encontrar trabajo hijo mío, insistía sin intención de parar nunca. ¡Olvídame de una vez!

El reuma pudo con ella, tal vez demasiado joven, o tal vez ni siquiera el reuma. Tampoco sé si la echo de menos, me gusta estar solo, quedarme tranquilo en esta casa ahora solitaria, sin nadie que me diga que tengo que ir a aquel maldito rincón. Paso el día durmiendo, pensando en imposibles, soñando con abiertos ojos, y las noches… en vela imaginando ese repugnante lugar, en cómo destruirlo y borrarlo por fin de mi oscura vida.

En un alarde de locuacidad mi madre me confesó en una ocasión que fue mi abuela la maldita culpable de colocar aquel repulsivo objeto en el nauseabundo rincón, por su superchería de colocar una moneda en el dedo de tan abominable figura. Trabajo, dinero y… salud ¡qué ironía!

jueves, 17 de agosto de 2017

Perdiz nival

-¿Has visto esos tres? -preguntó el más sabio. Los montañeros ascendían ahora por una de las laderas que culminan al fin en la cima del Perdiguero. El primero, barbudo por circunstancia, iba marcando el ritmo, atento a un insinuado sendero la más de las veces perdido. La segunda, acaso más atlética, se permitía incluso cierto trote alegre, desafiando la pendiente. Y el tercero, como siempre, mirándose las puntas de su Salomon o en el mejor de los casos el culo delantero. -Vamos a darles un susto –apuntó la más pequeña. Rápidamente se colocó atravesando el camino sin que los caminantes se apercibieran de ello. Cuando llegaron a su altura hizo un completo despliegue vocal, sobresaltando al cabeza de fila. -Mirad, una perdiz nival. El perdigón, sorprendido más que asustado, se dio la vuelta y se dirigió a ellos. -¿Cómo me habéis conocido? Los tres atletas no daban crédito. Tras vencer la incredulidad inicial, al fin entablaron una charla con el lagópodo y su grupo, hablando de trivialidades propias de una conversación de ascensor. Parloteaban y andaban al mismo tiempo hasta que casi sin darse cuenta llegaron a la cumbre, apátrido lugar, mitad gabacho mitad torero. Vaya putada de nombre, eh François.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Pardela balear

-¿Vives en Chueca?
-¿Por?
-No sé, tu nombre.
-Pues si es por eso eres un poco torpe.

El pájaro bobo levantó la cabeza y la pardela remontó el vuelo rumbo a Ibiza.


martes, 15 de agosto de 2017

Cordobeider

A la hora señalada y en el lugar convenido, villanos y héroes acuden a su cita anual para pelear por el mayor galardón que un súper local puede conseguir: el Cordobeider del año. En la estéril explanada del inútil aeropuerto lucharán Magnetomecánicas, Zumbacón Man, Hell Brillante, Nick Feria, Flash Albino y Sector Hulk, todo un lujo para la ciudad de Rafaleitor, el ojo que todo lo ve.

sábado, 3 de junio de 2017

La luz de la luciérnaga

Pocas veces tiene uno la oportunidad de conocer al autor de uno de esos libros con los que aprendes y disfrutas. Yo lo he intentado y triunfado con David Álvarez. Gracias, amigo.

En esta nueva entrega, ahora felizmente dedicada, uno ha crecido en su formación. Se trata de uno de esos manuales de conservación muy útiles, entre otras cosas, por poder ser utilizados como recurso didáctico. Y es que David aborda temas muy diversos: insectos, anfibios, peces, aves y curiosidades, muchas, que hacen de la lectura un encuentro muy ameno con el mundo de las letras.

La guinda, una nueva entrega del curso de ética periodística, pone en evidencia el frecuente tratamiento que hacen muchos medios de comunicación sobre problemas de conservación muy importantes, como es el caso del oso, del lobo o los incendios forestales. Y como muestra, un botón: "las heces de pájaros amenazan los ríos", un titular aparecido en el periódico de mayor tirada en Asturias, la Nueva España. Ahí lo llevas.


sábado, 18 de marzo de 2017

Apuntes de conservación biológica

Ahora le toca el turno a Joan Mayol, que ha publicado también en la prolífica y admirable editorial Tundra sus Apuntes de conservación biológica, un libro interesante en el que plasma su particular visión del asunto, y con el que he aprendido mucho sobre la insularidad y sus efectos en la dinámica de los ecosistemas. Currucas, pardelas, sapillos, halcones de Eleonora, águilas pescadoras, buitres negros y cormoranes moñudos, adaptados a la vida en las islas. Y cómo las ratas, cabras asilvestradas, culebras, tortugas americanas, perros y gatos, tienen efectos perniciosos en un medio tan frágil y vulnerable. Por no hablar de la presión turística, la urbanización y fragmentación del territorio.

En definitiva, un pequeño tratado de conservación, muy centrado en los efectos de la insularidad en la conservación de las especies, con datos y anécdotas muy curiosas, como los estofados de pardelas, que tienen un sabor especialmente fuerte y por ello hay que hervirlas varias veces, el sabroso arroz que se guisaba con los pollos de halcón de Eleonora o la repugnante carne del cormorán moñudo.



sábado, 11 de marzo de 2017

Los vencejos sueñan despiertos

Dice David Alvarez, al hilo del título que ha elegido para este excelente manual, que "si no tuvieran que reproducirse no se posarían jamás, volarían sin descanso hasta el día de su muerte". Edgar Allan al estilo puro. Me encanta.

Ya me hubiera gustado haber contado con él cuando por aquel año.... estudié la asignatura de Etología en cuarto de carrera. Desde entonces se ha avanzado mucho, lógicamente, pero en ese tiempo se echaba en falta una herramienta divulgativa como ésta. Etología, ecología, conservación y crítica, una mezcla de ingredientes perfecta para hacer de esta publicación un texto atractivo, muy útil y de fácil comprensión.

Muy recomendable. Tanto que ya tengo en mi mesita de noche su continuación, la Luz de la Luciérnaga.