De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


martes, 17 de octubre de 2017

Manual de resolución de conflictos


El conflicto:

Essss que debesssss acercarte a Madrizzz para converssssar amisssstosssamente, y entedernosssss, Carlesssss. Esssso ssssi, sssssácate la goma de massssscar de losssss piñosssss o no hay manera.
Es que amb aquesta forma teva de parlar no t'entenc, Mariano.

El mediador:

Conozco un logopeda cerca de Zaragoza.

La solución:

Anem, Mariano, paguen a mitges.
Vamossssss.

jueves, 12 de octubre de 2017

Mundo virtual


–Estamos viviendo en Matrix ¿aún no lo ves?
–Estás como una cabra. Nunca debiste ver esa película. Eres un conspiranoico.
–Heisenberg le ganó la partida a Oppenheimer, y ahora, siempre, hemos estado muertos.
–No conozco a esos pollos, no salen en la película ¿verdad? Anda, sube el volumen.
–El día que se vaya la luz este cuento habrá acabado. Por fin.

domingo, 1 de octubre de 2017

Medio rural ¿y el otro medio?


La cigüeña hablaba y hablaba sin parar, como hacía siempre después del desayuno. Ni siquiera daba tregua al cafelito de la mañana del domingo que, sin lugar a dudas, es el más sabroso de toda la semana. Sin prisas, un día de asueto por delante, el fresquito matutino, los niños jugando con los amigos y por supuesto el periódico. El cigüeño nunca ha entendido el dominical descanso sin devorar la prensa local, nacional, y a veces, incluso, la internacional, para no olvidar el inglés.

–Ayer se manifestaron un montón de gente defendiendo el medio rural, ¿lo sabías?
–No me interesa, ¿tu sabes que algunos quieren eliminarnos a nosotros también? Sobramos, como sobran los abejarucos, avutardas, lobos, zorros, meloncillos, ginetas, grullas, estorninos, cuervos, águilas y buitres devoradores de ganado y ahora también de hombres.
–No te creo, nosotros también somos el medio rural y mira cuántas personas nos apoyan.
–No sé de qué te sirve leer tanto. La incultura da la felicidad, deberías saberlo ya. Pronto llegará el otoño y regresaremos a África con nuestros hijos –añadió la cigüeña–. Nos quedaremos para siempre, allí tendremos garantizado el respeto y en el peor de los casos al menos serviremos de alimento.

domingo, 17 de septiembre de 2017

El arte de la poesía


… pero de repente el puto carbonero le sacó el ojo al mierda del petirrojo; mientras, desde arriba, un asqueroso gavilán contemplaba una pútrida escena en la que tímidamente escondido, un autillo muy capullo se cagaba de miedo. Y es que a ras de suelo un zorro mamón le chuleaba al cabestro del tejón, que le tocaba los huevos al lobo, un aborto de la naturaleza incapaz de rebanarle el cuello a la piltrafa de oveja, que encima era su amiga. Será pedorro. Pero el caso es que aquella sanguijuela...

–Borja, ¡deja ya la poesía, nos vamos a misa!
–Sí, princesa mía, mientras resuena tu dulce voz en lo más profundo de mi alma, todo mi ser se enorgullece presto para acompañarte a la liturgia redentora de sucios espíritus y almas impías, oh amada mía.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Pajareo extremo


Dime, ¿qué ves?
Un frailecillo cantando en un balcón.
Un mito nadando en una pecera.
Una ganga trepando un muro.
Un colimbo comiendo alpiste.
Un urogallo sobrevolando la ciudad.
Una havelda cernida buscando culebras.
Un torillo cicleando en una térmica.
¿Para qué te metes a ornitólogo, Salvador?

lunes, 28 de agosto de 2017

Tórtola europea


En cuanto termine de criar a estos dos nos vamos. Pum. ¿Qué? Pum




Desgraciadamente no es un chiste. Cada año son abatidas unas 800.000 tórtolas europeas en España durante la media veda (datos del Ministerio, habrá que creérselos). Entretanto muchas de ellas aún están reproduciéndose. En las últimas tres décadas el descenso ha sido tan brutal que han desaparecido radicalmente de numerosas zonas donde otrora eran muy abundantes. Cualquiera con memoria y cierta edad lo habrá comprobado. Ya se ha protegido y prohibido su caza en 14 países europeos. ¿A qué esperamos?

lunes, 21 de agosto de 2017

Idolatría

De pequeño era incapaz de pasar por debajo. Allí había algo aterrador, un lugar que me profería una enorme inquietud con solo pensar acercarme. Notaba frío y calor al mismo tiempo, no sé, una sensación muy extraña que con el tiempo jamás he llegado a vencer. La oscuridad, irremediable en toda la casa, no había forma de vencerla; ventanas inexistentes y una instalación cicatera de velas y candiles dispuestos en contados lugares.

Recuerdo a mi madre siempre haciendo croché o remendando vetustos ropajes, sentada junto a una lumbre de medidos troncos, con una vela muy gruesa, y ese vaho en su boca cada vez que articulaba alguna escuálida frase. Ella y esa manía de ir al lugar más odioso de nuestra casa. ¿No vas a acompañarme hoy tampoco? me repetía taladrándome la cabeza hasta que conseguía que acabara envolviéndola en mi almohada. Déjame en paz, déjame en paz. Nunca vas a encontrar trabajo hijo mío, insistía sin intención de parar nunca. ¡Olvídame de una vez!

El reuma pudo con ella, tal vez demasiado joven, o tal vez ni siquiera el reuma. Tampoco sé si la echo de menos, me gusta estar solo, quedarme tranquilo en esta casa ahora solitaria, sin nadie que me diga que tengo que ir a aquel maldito rincón. Paso el día durmiendo, pensando en imposibles, soñando con abiertos ojos, y las noches… en vela imaginando ese repugnante lugar, en cómo destruirlo y borrarlo por fin de mi oscura vida.

En un alarde de locuacidad mi madre me confesó en una ocasión que fue mi abuela la maldita culpable de colocar aquel repulsivo objeto en el nauseabundo rincón, por su superchería de colocar una moneda en el dedo de tan abominable figura. Trabajo, dinero y… salud ¡qué ironía!

jueves, 17 de agosto de 2017

Perdiz nival

-¿Has visto esos tres? -preguntó el más sabio. Los montañeros ascendían ahora por una de las laderas que culminan al fin en la cima del Perdiguero. El primero, barbudo por circunstancia, iba marcando el ritmo, atento a un insinuado sendero la más de las veces perdido. La segunda, acaso más atlética, se permitía incluso cierto trote alegre, desafiando la pendiente. Y el tercero, como siempre, mirándose las puntas de su Salomon o en el mejor de los casos el culo delantero. -Vamos a darles un susto –apuntó la más pequeña. Rápidamente se colocó atravesando el camino sin que los caminantes se apercibieran de ello. Cuando llegaron a su altura hizo un completo despliegue vocal, sobresaltando al cabeza de fila. -Mirad, una perdiz nival. El perdigón, sorprendido más que asustado, se dio la vuelta y se dirigió a ellos. -¿Cómo me habéis conocido? Los tres atletas no daban crédito. Tras vencer la incredulidad inicial, al fin entablaron una charla con el lagópodo y su grupo, hablando de trivialidades propias de una conversación de ascensor. Parloteaban y andaban al mismo tiempo hasta que casi sin darse cuenta llegaron a la cumbre, apátrido lugar, mitad gabacho mitad torero. Vaya putada de nombre, eh François.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Pardela balear

-¿Vives en Chueca?
-¿Por?
-No sé, tu nombre.
-Pues si es por eso eres un poco torpe.

El pájaro bobo levantó la cabeza y la pardela remontó el vuelo rumbo a Ibiza.