De qué va esto

cuentos de pájaros... o no


miércoles, 17 de enero de 2018

Dónde ver aves en Cantabria

Por fin me llegó la excelente publicación del amigo "ernitólogo". Personalmente no conozco al autor, Ernesto Villodas, al menos por el momento, pero sí electrónicamente, y es que algunas de las veces que he subido a Santoña en invierno, siempre en invierno, le he escrito preguntándole por los últimos "chismorreos ornitológicos", y siempre ha tenido a bien responder. Desde aquí, gracias Erni (me permito llamarte así).

Aunque aún no me lo he devorado, la primera impresión es la que vale, y ésta es buena. Estoy seguro de que le voy a sacar todo el partido posible, aunque cierto es que los lugares de pajareo cántabros me pillán pelín retirados, a tan sólo 882 kilómetros (Santoña algo más). Pero iré siempre que pueda, of course.

Libro que recomiendo para cualquier pajarero que se precie de tal. Entre nuestras obligaciones ornitológicas está la de apoyar este tipo de publicaciones e iniciativas como las de Tundra. Suerte.


En mi poder por fin
 

domingo, 14 de enero de 2018

33 + 79 para ver pájaros

33+79 suman 112, pero ¿112 qué?
Estaba esta mañana en mi matutino paseo dominical con mi cánida fiera, cuando caí en la necesidad, no imperiosa, de conocer en qué momento desenfundo mis prismáticos desde que salgo de casa y empiezo a ver pájaros.

33 separan mi puerta de la esquina desde la que ya diviso al gran río de Andalucía. Y desde ahí estoy a 79 del muro que lo contiene y domestica. Un lujo, lo sé, sobre todo porque el primer punto de encuentro con el Guadalquivir son los Sotos de la Albolafia, un Monumento Natural.

Desde los años ochenta, cuando empezamos a identificar y registrar especies, hasta hoy, el paisaje ribereño ha ido cambiando, como es propio de ríos intervenidos. Y con ello también han ido variando las aves; muchas de las que se observaban con regularidad en los inviernos de aquellos años ya no se ven, y al contrario, hoy día han aparecido nuevas que jamás pensamos que podían presentarse en el río. El caso tal vez más llamativo es el del pico menor, que ni siquiera se citaba en la provincia de Córdoba.

En efecto, desenfundo a 112 pasos. En mi escuela.

Imagen de los noventa. Dominio de las praderías sobre el arbolado
Imagen más reciente. El paisaje es mucho más forestal (tomada de la web de SEO)

Imagen de los 90 desde el puente romano. Al fondo, puente de San Rafael

Imagen más reciente con el puente de San Rafael al fondo (tomada de internet)





Garcilla bueyera

Sabía desde hace tiempo que las garcillas bueyeras habían perdido la vergüenza en la ciudad de Córdoba. Uno, que vive junto al Guadalquivir, está acostumbrado al descaro de los espulgabueyes, pero lo de hoy ha sido digno de contar. Aparcaba mi "fragoneta" en el jardín de al lado de mi casa, ese que tienen tomado los autillos en las noches de verano, cuando de repente se dirigía directo a mi parabrisas un Bubulcus. Freno de seco cuando doy con el bordillo que marca la parte delantera del aparcamiento y en el último momento la garcilla hace un giro para posarse en el coche de al lado. Allí se quedó observando el contenido humano de mi coche que, como buenos pajareros, nos deshacíamos mirándola y haciéndole fotos con el móvil por mera curiosidad.


Fotografía tomada desde la posición del conductor
 

viernes, 12 de enero de 2018

Gaviota cana

Después de una mañana gélida, pero muy agradable, paseando por la Sierra de Córdoba a la búsqueda (infructuosa) del camachuelo, el amigo Diego Peinazo, como es habitual, da la alerta de su último hallazgo en el Guadalquivir: una gaviota cana adulta. Casi de inmediato, Isabel Rodríguez, José Márquez y éste que escribe, nos encontramos en el puente romano, frente al único y menguado grupo de gaviotas que en ese momento se acicalaban en una orilla guijarrosa. José llegó antes y pudo inmortalizar a la susodicha, nosotros la observamos in extremis, justo en el momento en el que decidió levantar el vuelo y perderse río abajo con el resto de gaviotas sombrías. Excelente cita que, por fortuna para la ornitología patria, se está convirtiendo en habitual en los últimos tres años.

Imagen de José Márquez
 
Imagen de José Márquez

Gracias, de nuevo, a mis amigos Diego Peinazo y José Márquez

miércoles, 10 de enero de 2018

Zorzal alirrojo

La Sierra de Córdoba tiene muchas perforaciones urbanísticas. El ladrillo ha ido ganándole terreno poco a poco, pero aún así mantiene unos valores excepcionales. Esta mañana no he podido resistir acercarme al paraje conocido como la Fuente del Elefante tras una tregua climatológica (ojalá continúe lloviendo). Un breve paseo con perro y progenitor con el que hemos disfrutado como marranos en un charco. Y así hemos regresado.

La mejor observación ha sido la de un par de zorzales alirrojos que, aunque desconfiados, he podido testimoniar gráficamente, aunque nunca es éste mi objetivo. Ni lo será. Me basta la excitación retinal.


Zorzal alirrojo
 

domingo, 7 de enero de 2018

Palencia y Cantabria

Primera escapada del año y cómo no, hacia el norte, que se echa de menos. El día 1 de enero, con la resaca gástrica propia de la agonía gastronómica de estas fechas, zumbamos para arriba, sin rumbo definido de antemano: hasta donde nos pille la noche. Y nos pilló ya por Valladolid, así pues qué mejor destino que amanecer en la Laguna de la Nava. Allí cerramos el Big Year de 2016 con excelentes recuerdos, y allí íbamos a empezar a pajarear en 2018. Totalmente seca salvo en la parte que se deja ver al fondo del excelente observatorio de dos plantas, donde no les queda más remedio a las anátidas que refugiarse. Y allí, junto con los pocos ánsares comunes, pudimos observar dos ánsares indios, barnaclas cariblancas, un grupo de ánsares caretos... y un zorzal real que nos sorprendió.

En la balsa de Herrín de Campos nos esperaba un ánsar campestre. Animal maldito que se nos ha resistido durante varios años tras su busca y captura por tierras castellanas. Así que invertimos no poco tiempo con nuestro limitado telescopio escudriñando los pocos cuellos que permanecían descubiertos entre el numeroso grupo de ánsares. El viento ayudaba poco a tan cegadora labor, pero al final conseguimos verlo y disfrutarlo en la distancia. Primer bimbo del año.

En esas latitudes, la opción Santoña parecía muy sugerente, y más en estas fechas, así que carretera y manta. Pero antes habíamos leído que en las Marismas Blancas de Santander se estaba viendo una hembra de porrón osculado y una pareja de porrones acollarados. Imposible no resistirse. Antes de que cayera la luz conseguimos ver a la primera pero ni rastro de los yankis. Segundo bimbo.

Hembra de porrón osculado junto a frisos

Cisne vulgar en Marismas Blancas

Pernocta en Langre, a escasos 200 metros de donde se estaba viendo un bisbita gorgirrojo, aunque se cuestiona si realmente se trata de un bisbita pratense con plumaje particular. Desde luego las citas como gorgirrojo se acumulan en Reservoir Birds. Pocos minutos tardamos en localizarlo para sorpresa propia porque aquello estaba lleno de bisbitas. Tercer bimbo.

Bisbita gorgirrojo

Playa y acantilados desde el mirador de Langre


Un azor nos sorprendió a nuestro regreso al alojamiento para "colacaoquear" el estómago

Había que intentar de nuevo los porrones acollarados, pero de paso escudriñamos lo que pudimos de la bahía de Santander (arenal de Somo, puerto de Pedreña, ensenada de San Bartolomé). Entre los abundantes silbones y rabudos pudimos observar una hembra de negrón común, y cerca de Raos un colimbo grande. Pero ni rastro de los acollarados que se presuponía estarían camuflados entre los moñudos.

Ensenada de San Bartolomé
Al fondo, Santander. Junto a la zona industrial campeaba el colimbo grande

Después de un homenaje de rabas, pulpo y mejillones nos dirigimos a Santoña, pero teníamos pendiente conocer cabo de Ajo. Lugar muy recomendable, aunque ahí no vimos nada particular.

Algunas "olillas" en Cabo de Ajo
 
Cabo de Ajo

El amanecer en Santoña nos citó en el mirador de Cicero buscando el zarapito trinador americano, que no vimos hasta una nueva visita por la tarde, y después de escanear todos los zarapitos que por allí abundan, trinadores y reales. Cuarto bimbo.

Zarapito real repleto de anillas de colores

La imagen más decente que captamos de zarapito trinador americano
 Y a partir de ahí, el recorrido de rigor: Treto, Canal de Ano, Montehano, Gandarias, Arenillas, Bengoa, playa de Berria y puerto de Santoña. No faltaron a la cita anual las barnaclas carinegras, colimbos grandes y chicos, zampullines cuellirrojos, cormoranes moñudos, con la particularidad de que junto a ellos se puede observar un macho de eider que lleva ya un tiempo asentado por el lugar (fácilmente localizable desde el puerto de Santoña).

Macho de eider
Colimbo grande dando cuenta de un lenguado en pleno paseo marítimo
Antes de que acabara el día, y con las tareas hechas en Santoña, decidimos regresar a Marismas Blancas. Nuestro amigo Antonio Sanz acababa de ver al macho de acollarado, así que había que intentarlo. Y lo vimos, al fin, aunque durante muy poco tiempo y sin posibilidad de sustraerle un testimonio gráfico. Quedaba la luz justa para intentar agónicamente observar la gaviota polar que se estaba viendo en el arenal de Somo, y allí estaba, aunque lo suficiente lejos y deficiente luminosidad como para no poder obtener una imagen. Quinto bimbo.

Mi gordo estudiándose la guía
 
Póker de bimbos. No hay mejor manera de empezar el año.



viernes, 1 de septiembre de 2017

Pajareo extremo


Dime, ¿qué ves?
Un frailecillo cantando en un balcón.
Un mito nadando en una pecera.
Una ganga trepando un muro.
Un colimbo comiendo alpiste.
Un urogallo sobrevolando la ciudad.
Una havelda cernida buscando culebras.
Un torillo cicleando en una térmica.
¿Para qué te metes a ornitólogo, Salvador?

lunes, 28 de agosto de 2017

Tórtola europea


En cuanto termine de criar a estos dos nos vamos. Pum. ¿Qué? Pum




Desgraciadamente no es un chiste. Cada año son abatidas unas 800.000 tórtolas europeas en España durante la media veda (datos del Ministerio, habrá que creérselos). Entretanto muchas de ellas aún están reproduciéndose. En las últimas tres décadas el descenso ha sido tan brutal que han desaparecido radicalmente de numerosas zonas donde otrora eran muy abundantes. Cualquiera con memoria y cierta edad lo habrá comprobado. Ya se ha protegido y prohibido su caza en 14 países europeos. ¿A qué esperamos?

jueves, 17 de agosto de 2017

Perdiz nival

-¿Has visto esos tres? -preguntó el más sabio. Los montañeros ascendían ahora por una de las laderas que culminan al fin en la cima del Perdiguero. El primero, barbudo por circunstancia, iba marcando el ritmo, atento a un insinuado sendero la más de las veces perdido. La segunda, acaso más atlética, se permitía incluso cierto trote alegre, desafiando la pendiente. Y el tercero, como siempre, mirándose las puntas de su Salomon o en el mejor de los casos el culo delantero. -Vamos a darles un susto –apuntó la más pequeña. Rápidamente se colocó atravesando el camino sin que los caminantes se apercibieran de ello. Cuando llegaron a su altura hizo un completo despliegue vocal, sobresaltando al cabeza de fila. -Mirad, una perdiz nival. El perdigón, sorprendido más que asustado, se dio la vuelta y se dirigió a ellos. -¿Cómo me habéis conocido? Los tres atletas no daban crédito. Tras vencer la incredulidad inicial, al fin entablaron una charla con el lagópodo y su grupo, hablando de trivialidades propias de una conversación de ascensor. Parloteaban y andaban al mismo tiempo hasta que casi sin darse cuenta llegaron a la cumbre, apátrido lugar, mitad gabacho mitad torero. Vaya putada de nombre, eh François.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Pardela balear

-¿Vives en Chueca?
-¿Por?
-No sé, tu nombre.
-Pues si es por eso eres un poco torpe.

El pájaro bobo levantó la cabeza y la pardela remontó el vuelo rumbo a Ibiza.