Diclofenaco y buitres

Te voy a contar una triste historia. Eso sí, muy breve para no deprimirte demasiado. Resulta que allá por los años ochenta del siglo pasado, al tiempo que uno descubría su primer acentor común por la Meseta Blanca, campaba a sus anchas por India, Nepal y todo el extremo de asiático hasta Camboya o Malasia, un buitre, el dorsiblanco asiático (Gyps bengalensis). Era, desde luego, muy abundante, tanto como que los científicos de la época estimaron un número que rondaba los 80 millones de ejemplares. Solo 20 años después, iniciándose el siglo XXI, casi se extingue. Pero ¿qué pasó?

Buitre dorsiblanco asiático (foto: eBird)

Los científicos encontraron que la causa estaba en el diclofenaco, un antiinflamatorio no esteroideo que se utilizaba normalmente en los animales domésticos en Asia. Y comprobaron que ocasionaba un fallo renal en los buitres que ingerían los cadáveres tratados con este medicamento pocas horas después de ser administrado. A reglón seguido las autoridades de India, Pakistán, Nepal y algo más tarde Bagladesh, lo prohibieron. El medicamento se sustituyó por otro (Meloxicam) que sirve para lo mismo pero sin efectos perniciosos para los pájaros. Y problema resuelto. De hecho los buitres empezaron a recuperarse.

Y aquí viene la sorpresa. Algunos años más tarde, en 2013, España aprueba la comercialización del diclofenaco. ¿Cómo te quedas? España, que tiene el 90% de los buitres de Europa, y cuando digo buitres no es el leonado, muy abundante, sino también el negro, alimoche y quebrantahuesos, estos últimos catalogados en peligro extinción en Andalucía, como también lo está el milano real que, aunque no es buitre, igualmente carroñea.

De hecho en septiembre de 2020 apareció el primer buitre negro muerto por diclofenaco en Catataluña. La propia Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya ha advertido de las precauciones que hay que tener a la hora de prescribir y administrar este medicamento. Pero lo cierto es que este producto está ahí fuera, en el mercado, como tantos otros que están prohibidos pero que aún se siguen utilizando. Véase, por ejemplo, el Aldicarb (prohibido desde 2003), Estrictina (desde 1994) y Carbofurano (desde 2007).

La solución: obvia.

Pollo de buitre negro fallecido en el nido intoxicado (imagen tomada de la web del IREC)



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