Aves ausentes o visitas a destiempo: un punto ciego de la evaluación ambiental

Un paisaje sin aves durante una visita de campo puede parecer, por ejemplo, un emplazamiento adecuado para instalar aerogeneradores. Pero esa aparente ausencia admite otra explicación: quizá las aves utilizan el lugar en otra época del año. Confundir ambas situaciones puede debilitar una evaluación ambiental desde su punto de partida.

Un estudio publicado en Journal of Applied Ecology examina este problema en 70 proyectos eólicos del este de Australia. Su pregunta es sencilla y decisiva: ¿se realizaron los muestreos cuando había mayores posibilidades de encontrar las especies que debían evaluarse?

El calendario cambia lo que vemos

Los investigadores analizaron cuatro aves migratorias: el vencejo mongol, el vencejo del Pacífico, la agachadiza japonesa y el abejaruco australiano. Compararon las fechas de los trabajos de campo con modelos de abundancia estacional elaborados a partir de las observaciones de eBird, la plataforma de ciencia ciudadana.

Estos modelos permitieron identificar, para cada especie y emplazamiento, periodos óptimos de muestreo, otros menos favorables y fechas con muy escasas posibilidades de detección.

Solo el 54,2 % de los casos evaluados tuvo una programación óptima. El 24,7 % se situó en periodos menos favorables y el 20,9 % quedó fuera de las ventanas de presencia potencial definidas por los modelos. En otras palabras: aproximadamente uno de cada cinco casos buscaba aves cuando era muy poco probable encontrarlas.

Una ausencia que puede inducir a error

Las evaluaciones con muestreos peor programados asignaban probabilidades de presencia significativamente menores. Los resultados sugieren que visitar un lugar a destiempo puede favorecer conclusiones que infravaloren su utilización por las aves y, con ello, los riesgos del proyecto.

Conviene precisar el alcance: el estudio analiza la programación de los muestreos y las conclusiones sobre presencia. No mide directamente mortalidad por colisión ni demuestra cuánto daño ocasionará cada parque.

Tampoco sus modelos son infalibles. Las observaciones ciudadanas presentan lagunas y sesgos, y el análisis no incorporó factores como la experiencia de los observadores o el esfuerzo de búsqueda.

Una lección para los paisajes esteparios

La investigación no estudia especies esteparias españolas, por lo que sus cifras no pueden trasladarse directamente a nuestras campiñas. Sí aporta un criterio metodológico pertinente para su conservación: cualquier inventario debe considerar cuándo utiliza cada especie el territorio, además de dónde podría aparecer. Una obviedad, sí, pero ya vemos que no siempre se tiene en cuenta.

Los autores proponen ajustar los calendarios de campo a información estacional específica de cada emplazamiento. Para evaluar con rigor la compatibilidad de las infraestructuras con las aves, importa tanto mirar bien como elegir el momento adecuado. No detectar una especie no equivale, por sí solo, a demostrar su ausencia.




Referencia:

Shi, X., Holden, W., Simmonds, J. S., Clarke, R. H., Chapman, J. W., Liu, Y., Fuller, R. A., & Kerswell, A. (2026). Mistimed surveys lead to underestimated migratory bird impacts from wind farms. Journal of Applied Ecology, 63, e70386. https://doi.org/10.1111/1365-2664.70386

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