Más allá del asfalto: infraestructuras y pérdida de hábitat

Una carretera ocupa una franja de terreno claramente delimitada. Sin embargo, su influencia sobre la fauna puede extenderse mucho más allá del asfalto. Los campos próximos pueden conservar sus cultivos y su aspecto habitual, mientras algunas especies los utilizan menos. El paisaje permanece, pero su valor como hábitat puede cambiar.

Esta diferencia entre superficie ocupada y territorio afectado constituye una de las principales enseñanzas del metaanálisis publicado en 2010 por Ana Benítez-López, Rob Alkemade y Pita Verweij en Biological Conservation.

Más allá de la superficie construida

Los autores reunieron información de 49 estudios sobre 234 especies de aves y mamíferos. Compararon su abundancia a distintas distancias de carreteras y otras infraestructuras, tomando como referencia las zonas más alejadas incluidas en cada investigación.

El patrón general fue claro: la abundancia tendía a disminuir en las proximidades de las infraestructuras. La respuesta podía reflejar evitación del entorno o menores densidades de población, aunque los datos no permitían separar siempre los mecanismos responsables.

La síntesis situó el alcance habitual de los efectos aproximadamente hasta un kilómetro para las aves y cinco kilómetros para los mamíferos. Estas cifras no son distancias universales de seguridad: las respuestas variaron entre especies, hábitats y estudios.

El trabajo encontró indicios de que, en ambientes abiertos, aves y mamíferos evitaban las infraestructuras a mayores distancias que en zonas forestales. Los autores plantearon que la mayor visibilidad de estas estructuras podría contribuir a explicar esa diferencia.

Esta observación resulta especialmente pertinente para las estepas agrarias. Además, la revisión incluyó un estudio sobre las preferencias de hábitat de bandos de avutarda común en el centro de España. El análisis no proporciona una distancia de protección específica para esta especie ni para el conjunto de estas especies.

Las respuestas tampoco fueron uniformemente negativas: algunas rapaces mostraron mayor abundancia cerca de las infraestructuras, donde pueden encontrar alimento. Esa concentración, por sí sola, no demuestra que el entorno sea seguro o beneficioso para sus poblaciones.

Planificar también el entorno

El estudio presenta limitaciones: hubo grandes diferencias entre investigaciones, sesgo de publicación y escasez de diseños que comparasen las condiciones anteriores y posteriores a la construcción con zonas de control. Sus resultados deben interpretarse como una síntesis general, y por tanto no es aplicable automáticamente a cualquier proyecto.

Su aportación a la conservación es relevante: evaluar únicamente las hectáreas ocupadas puede dejar fuera una parte importante de la afección. Los autores recomiendan minimizar nuevas infraestructuras en áreas relativamente poco alteradas e incorporar la distribución de las especies a la planificación. Para conservar los paisajes esteparios, también importa cuánto territorio sigue siendo utilizable alrededor de cada obra.




Referencia: 

Benítez-López, A., Alkemade, R., & Verweij, P. A. (2010). The impacts of roads and other infrastructure on mammal and bird populations: A meta-analysis. Biological Conservation, 143(6), 1307–1316. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2010.02.009

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