Gatos y conservación de la hubara canaria
La hubara canaria, bien adaptada a los ambientes áridos de las islas orientales de Canarias, es muy vulnerable ante un depredador introducido y muy eficaz: el gato doméstico, que campea libremente y forma poblaciones asilvestradas.
Un trabajo publicado en Quercus en 2025 por Alberto Ucero y otros, reúne casos confirmados y otros indicios sólidos de depredación sobre esta subespecie endémica. La información procede del seguimiento de hubaras mediante GPS, del examen de cadáveres y de los rastros encontrados en el terreno. El conjunto no permite medir con exactitud todo el impacto de los gatos, pero sí demuestra que no se trata de un riesgo meramente hipotético.
El GPS también sirve para reconstruir una muerte
Entre 2017 y 2021, los investigadores marcaron con dispositivos GPS a 53 hubaras adultas. De las 32 que habían muerto cuando se elaboró el artículo, en tres casos fue posible confirmar mediante rastros y necropsias que el responsable había sido un gato.
Uno de esos episodios afectó a una hembra acompañada por un pollo. Los autores consideran probable que ambos murieran durante el ataque. Este detalle resulta especialmente relevante en una especie de baja productividad, porque la pérdida de una hembra reproductora no supone únicamente una baja individual: puede implicar también la pérdida de su descendencia y de futuras oportunidades de reproducción.
A partir de los ejemplares seguidos, los autores estiman que la depredación por gatos podría causar anualmente la muerte de más del 3 % de las hubaras canarias. Según el artículo, se convertiría así en la tercera causa de mortalidad de origen humano registrada, por detrás de las colisiones con tendidos eléctricos y telefónicos, y de los atropellos. La cifra debe interpretarse con prudencia, pues procede de una muestra limitada de aves marcadas, pero revela una presión que hasta ahora podía pasar inadvertida.
Más casos fuera de la muestra
A las muertes confirmadas se suman varios episodios con indicios consistentes. En 2018 aparecieron tres hubaras muertas cerca de una colonia de gatos en Playa Blanca, al sur de Lanzarote. En La Graciosa se localizaron otros dos adultos en 2021 y 2022, acompañados por huellas y excrementos de gato en las inmediaciones. Estos hallazgos no tienen el mismo grado de certeza que los casos respaldados por necropsias, pero refuerzan la preocupación. Una presión añadida para una población amenazada.
La hubara canaria ya afronta la pérdida y transformación del hábitat, las molestias humanas, las infraestructuras y los efectos del cambio climático. La depredación felina se suma a ese conjunto de presiones.
El problema puede ir más allá de la mortalidad directa. La presencia continuada de depredadores puede modificar el comportamiento, el uso del espacio o la reproducción de las presas. El artículo recuerda esta posibilidad a partir de estudios generales sobre las relaciones entre depredadores y presas, aunque no demuestra específicamente esos efectos en la hubara canaria.
Gestionar sin eludir el conflicto
Los autores reclaman medidas firmes en las zonas críticas para la especie. Entre ellas, impedir el libre campeo de gatos domésticos, controlar las poblaciones asilvestradas y reforzar la responsabilidad de sus propietarios. También cuestionan que la captura, esterilización y retorno sea suficiente en espacios con fauna endémica especialmente vulnerable.
La gestión suscita un conflicto social evidente, pero la conservación no puede ignorar los datos disponibles. En el caso de la hubara canaria, los gatos no representan solo una amenaza potencial: el seguimiento mediante GPS, las necropsias y los rastros sobre el terreno confirman que ya forman parte de sus causas de mortalidad. Reconocerlo es el primer paso para reducir una presión evitable sobre una de las aves más singulares de Canarias.
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| Imagen: Frank Vassen Creative Commons Attribution 2.0 Generic |
REFERENCIA:
Ucero, A., Alonso, J. C., Abril-Colón, I., y Palacín, C. (2025). Gatos asilvestrados y hubaras: un conflicto pendiente en Canarias. Quercus, (474), 14-17.

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