La luna llena adelanta el canto de la alondra ricotí

La alondra ricotí vive en matorrales bajos y abiertos, se mueve con discreción entre tomillares, aliagas y espartales, y se detecta mejor por su voz, un canto emitido antes del amanecer.

Un estudio realizado en tres poblaciones del Rincón de Ademuz, en la provincia de Valencia, se preguntó algo aparentemente sencillo: ¿influye la fase de la luna en el canto matinal de los machos de alondra ricotí? La respuesta es sí, pero con un matiz interesante. En las noches de luna llena los machos comienzan a cantar antes y prolongan su actividad durante más tiempo; sin embargo, no producen más canciones en total. Reparten el mismo esfuerzo en un intervalo más largo.

Un coro que empieza antes del sol

El trabajo, publicado en Journal of Ornithology por Cristian Pérez-Granados y Germán M. López-Iborra, se centró en la actividad vocal al amanecer de la alondra ricotí. Los autores registraron el canto durante tres ciclos lunares consecutivos por temporada de cría, en 2013 y 2014, en las tres mayores poblaciones de la especie en la provincia de Valencia. Las escuchas se realizaron en noches despejadas, sin lluvia y con escasa nubosidad, para evitar que otros factores alterasen la cantidad de luz ambiental.

La hipótesis de partida era que la luz de la luna podía actuar como estímulo para iniciar el canto. Y los datos apuntan precisamente en esa dirección. En promedio, los machos empezaron a cantar unos 15 minutos antes durante los amaneceres con luna llena que durante los de luna nueva. En el análisis estadístico, la diferencia estimada entre ambas fases fue incluso de unos 19 minutos en el momento de inicio del canto.

Este resultado encaja bien con la biología de la especie. La alondra ricotí canta muy temprano: concentra buena parte de su actividad vocal antes de la salida del sol y, en las zonas estudiadas, es una de las primeras aves en romper el silencio de la madrugada. En esas condiciones de luz tenue, una luna llena puede adelantar el umbral luminoso que desencadena la actividad vocal.

Más tiempo cantando, pero no más canciones

El resultado más sugerente del estudio no es solo que la alondra ricotí cante antes con luna llena, sino lo que ocurre después. El coro no terminó más tarde. Los machos dejaron de cantar aproximadamente a la misma hora con independencia de la fase lunar. Es decir, la luna llena adelantó el comienzo, pero no desplazó el final.

Durante la luna llena los machos estuvieron activos durante más tiempo, pero ese mayor tiempo de canto no se tradujo en una mayor producción total de canciones. El número de cantos emitidos por noche fue similar en luna llena y en luna nueva. Por tanto, si el intervalo se alarga y la producción total se mantiene, la tasa de canto disminuye. En el estudio, esta reducción de la tasa fue marginalmente significativa, lo que aconseja interpretarla con prudencia, pero el patrón es ecológicamente coherente.

La luz, el riesgo y el coste de hacerse notar

¿Por qué un macho que empieza antes no aumenta también el número total de cantos? Los autores plantean dos explicaciones, no excluyentes. La primera tiene que ver con el coste energético. Cantar antes del amanecer, tras el ayuno nocturno y en ambientes abiertos situados a unos 1.100 metros de altitud, puede ser exigente. Alargar el coro podría obligar a repartir el esfuerzo vocal para no comprometer otras actividades posteriores, como alimentarse o atender la reproducción.

La segunda explicación tiene que ver con el riesgo de depredación. Cantar es comunicar, pero también exponerse. En noches más luminosas, un macho que vocaliza de forma continuada puede resultar más fácil de localizar por un depredador. Si la luna llena aumenta la visibilidad del entorno, reducir la tasa de canto podría ser una forma de modular ese riesgo. El estudio no demuestra directamente esta hipótesis, pero la discute como una posibilidad plausible a la luz de trabajos previos en otras especies.

En el caso de la alondra ricotí, este equilibrio entre señalización y riesgo resulta especialmente interesante. Es un ave críptica, propia de hábitats abiertos, y algunos cantos pueden emitirse en vuelo. Los autores señalan que no pudieron separar en sus registros los cantos emitidos desde el suelo de los emitidos en vuelo, una distinción que podría ser relevante si el riesgo de depredación varía entre ambos comportamientos.

Qué nos dice este estudio sobre la conservación

Para censar, seguir o investigar aves como la alondra ricotí, conocer cuándo cantan y qué factores modifican su actividad vocal es fundamental. Si la detectabilidad cambia con la fase lunar, también puede cambiar la probabilidad de registrar machos durante muestreos acústicos o censos al amanecer.

Esto es especialmente importante en especies escasas, fragmentadas o en declive, donde pequeñas variaciones en la detectabilidad pueden influir en la interpretación de los datos de abundancia. El estudio muestra que incluso un factor tan cotidiano como la luna puede afectar al comportamiento vocal y, por tanto, a la forma en que los investigadores “encuentran” a una especie que casi siempre se revela primero por el oído.

También abre preguntas más amplias. ¿Tiene alguna consecuencia reproductiva empezar a cantar antes con luna llena? ¿Evalúan las hembras la duración del canto como una señal de calidad? ¿Cambian los machos su comportamiento si el riesgo de depredación es mayor? El propio artículo reconoce que estas implicaciones para la atracción de pareja, el éxito reproductor y el estado físico de los individuos siguen sin conocerse.


Imagen: Proyecto LIFE Connect Ricoti



REFERENCIA:
Pérez-Granados, C., & López-Iborra, G. M. (2019).
Dupont’s Lark males start to sing earlier but reduce song rate on full moon dawns. Journal of Ornithology. https://doi.org/10.1007/s10336-019-01731-1

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