Las IBA: una red mundial para conservar los lugares que más importan a las aves

La biodiversidad no se reparte de manera uniforme. Hay lugares relativamente pequeños que sostienen una parte desproporcionada de las poblaciones de determinadas especies, reúnen grandes concentraciones de aves o albergan comunidades difíciles de encontrar en otros sitios. Identificar esos enclaves es una de las bases de la conservación sobre el terreno.

Las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad, conocidas internacionalmente como IBA, nacieron precisamente para responder a esa necesidad. Un trabajo publicado en Bird Conservation International por Paul F. Donald y otros, revisó la historia, los criterios y las principales características de este inventario mundial, desarrollado durante casi cuatro décadas por BirdLife International y sus organizaciones asociadas.

De una Directiva europea a una iniciativa mundial

El origen de las IBA se remonta a 1979, cuando la recién aprobada Directiva de Aves de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) puso de manifiesto una carencia básica: se pretendía proteger los lugares más importantes para las aves, pero todavía no se sabía con suficiente precisión cuáles eran.

El primer inventario, publicado a comienzos de la década de 1980, reunió 694 espacios de los nueve países que entonces formaban la Comunidad Europea. Poco después, el enfoque comenzó a ampliarse hacia las áreas africanas de invernada de las aves migratorias europeas. En las décadas siguientes se extendió por Oriente Próximo, África, Asia, América, Oceanía y buena parte de los territorios insulares y polares.

Según los datos revisados por los autores, en 2017 se habían identificado 13.193 IBA globales y regionales. En conjunto ocupaban cerca de 15,8 millones de kilómetros cuadrados y constituían el mayor inventario mundial de espacios relevantes para la biodiversidad elaborado mediante criterios sistemáticos. Las áreas reconocidas eran muy diferentes entre sí: desde enclaves de menos de un kilómetro cuadrado hasta extensas zonas marinas de más de 300.000.

¿Qué convierte un lugar en IBA?

La designación no depende de una apreciación subjetiva sobre la calidad del paisaje. Los sitios se seleccionan mediante criterios internacionales basados en datos sobre las poblaciones de aves.

Un lugar puede ser reconocido por albergar especies amenazadas a escala mundial; por reunir especies cuya distribución se limita a áreas geográficas muy pequeñas; por representar adecuadamente comunidades de aves restringidas a un determinado bioma; o por acoger de forma regular concentraciones relevantes, como colonias de cría, áreas de invernada, dormideros o puntos de paso migratorio.

El criterio relacionado con las especies amenazadas era el más frecuente: cerca del 69 % de las IBA globales lo cumplían. Algo más de la mitad de los lugares reunía dos o más criterios, lo que muestra que muchos espacios concentran simultáneamente diferentes dimensiones del valor ornitológico. Las grandes congregaciones de aves justificaban también alrededor de la mitad de las designaciones.

La delimitación pretende, además, que cada IBA constituya una unidad reconocible y susceptible de gestión. Sus límites pueden apoyarse en hábitats, cuencas, accidentes topográficos, propiedades, espacios protegidos u otros elementos que permitan separar el enclave de su entorno.

Una red, no una suma de lugares aislados

Las IBA deben entenderse como una red. Esto resulta especialmente importante para las aves migratorias, que dependen de distintos enclaves a lo largo de su ciclo anual: áreas de reproducción, lugares de parada, pasos estrechos, zonas de muda e invernada.

La pérdida de uno de esos eslabones puede reducir la funcionalidad del conjunto. Por ello, proteger unos pocos espacios sobresalientes no basta cuando las poblaciones necesitan desplazarse entre lugares separados por cientos o miles de kilómetros.

Las IBA tampoco benefician únicamente a las aves. Diversos análisis recogidos en el trabajo indican que estos enclaves representan también una parte importante de los lugares relevantes para mamíferos, anfibios, reptiles, plantas e invertebrados. Las aves funcionan así como un grupo indicador útil para localizar áreas valiosas para el conjunto de la biodiversidad.

Identificar no equivale a proteger

La inclusión de un espacio en el inventario IBA no supone automáticamente su protección legal. En 2017, solo el 18,6 % de las IBA globales estaba completamente incluido en espacios protegidos, aunque la cobertura media alcanzaba alrededor del 43 % de su superficie. Existían, además, grandes diferencias regionales.

El inventario puede orientar la declaración de áreas protegidas, la evaluación de proyectos, la planificación territorial o la inversión en conservación. En la Unión Europea ha tenido una influencia particular en la identificación de Zonas de Especial Protección para las Aves. Sin embargo, el reconocimiento científico del valor de un lugar no garantiza por sí solo una gestión adecuada ni evita su deterioro.

Una herramienta que debe mantenerse viva

Los autores del artículo señalan tres grandes prioridades: completar el inventario marino, mejorar el seguimiento de los espacios y mantener actualizada la información. Las poblaciones cambian, las especies modifican su distribución y las amenazas evolucionan. El cambio climático añade otra dificultad, pues algunos lugares perderán especies y recibirán otras nuevas.

Esto no resta valor al enfoque basado en lugares. Los modelos revisados indican que muchas IBA seguirán siendo importantes incluso cuando cambie su composición, porque suelen situarse en zonas que concentran biodiversidad y recambio de especies. Pero obliga a concebir el inventario como una herramienta dinámica.

Las IBA han permitido traducir el conocimiento ornitológico en una geografía concreta para la conservación. Su principal aportación no es colocar una etiqueta sobre el mapa, sino señalar dónde resulta especialmente urgente conocer, vigilar y actuar.


Imagen propia.

REFERENCIA:

Donald, P. F., Fishpool, L. D. C., Ajagbe, A., Bennun, L. A., Bunting, G., Burfield, I. J., Butchart, S. H. M., Capellan, S., Crosby, M. J., Dias, M. P., Diaz, D., Evans, M. I., Grimmett, R., Heath, M., Jones, V. R., Lascelles, B. G., Merriman, J. C., O’Brien, M., Ramírez, I., Waliczky, Z., & Wege, D. C. (2019). Important Bird and Biodiversity Areas (IBAs): The development and characteristics of a global inventory of key sites for biodiversity. Bird Conservation International, 29(2), 177–198. https://doi.org/10.1017/S0959270918000102

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