El invierno nómada del cernícalo primilla

Cuando pensamos en la vida del cernícalo primilla, solemos imaginarlo sobrevolando campos cerealistas o criando en viejos edificios de nuestros pueblos. Sin embargo, una parte crucial —y durante mucho tiempo desconocida— de su ciclo vital ocurre a miles de kilómetros, en África occidental. Allí, durante la invernada, estas pequeñas rapaces despliegan una estrategia de movimiento sorprendentemente compleja.

Y es que los cernícalos primilla pasan el invierno en el Sahel, una franja semiárida al sur del desierto del Sáhara que abarca países como Senegal, Mauritania o Mali. Pero no se trata de una estancia estática, lejos de permanecer en un único lugar, muchos individuos adoptan un comportamiento dinámico, desplazándose entre distintas zonas a lo largo del invierno.

Este patrón sugiere que el primilla no es un invernante “sedentario”, sino más bien un explorador que sigue los recursos disponibles, especialmente los insectos de los que se alimenta.

Moverse para sobrevivir

Durante la invernada, el alimento —principalmente ortópteros como saltamontes— no está distribuido de forma uniforme, depende de factores como las lluvias, la vegetación o la actividad humana. Por ello, los primillas ajustan sus movimientos en función de dónde encuentran mejores condiciones. Algunos individuos permanecen en una única área durante todo el invierno, pero muchos otros utilizan varias zonas de residencia, lo cual indica una estrategia flexible: quedarse si hay comida suficiente o desplazarse si los recursos disminuyen.

Uno de los fenómenos más llamativos es la formación de grandes dormideros comunales. Miles de cernícalos pueden concentrarse en un mismo lugar para pasar la noche. Estos dormideros suelen situarse en zonas con abundancia de alimento cercano, lo que reduce la necesidad de desplazamientos largos cada día. Además, estas concentraciones pueden facilitar el intercambio de información entre individuos, ayudándoles a localizar nuevas áreas ricas en recursos.

Movimientos diarios y uso del espacio

Durante el día, los primillas realizan desplazamientos desde los dormideros hacia las zonas de alimentación. Estos movimientos pueden abarcar distancias considerables, reflejando la necesidad de explorar amplias áreas en busca de presas.

El patrón general combina movimientos locales alrededor de zonas ricas en alimento, y desplazamientos más largos cuando las condiciones cambian. Esta combinación les permite adaptarse a un entorno muy variable.

Veamos casos reales de distancias estudiadas:

  • Días “tranquilos” (en una zona de residencia): ~ 40 km/día de media (40,4 ± 36,6 km)
  • Días en tránsito (cambio entre áreas): ~ 81 km/día de media (80,9 ± 71,0 km)
  • Días exploratorios (búsqueda activa de nuevas zonas): ~ 98 km/día de media (98,0 ± 74,0 km)

Comprender cómo se mueven los cernícalos primilla en invierno es fundamental para su conservación. A diferencia de la época de cría, donde las amenazas están más localizadas, en África dependen de paisajes extensos y cambiantes. Esto implica que la conservación no puede centrarse solo en Europa: es necesario proteger también las áreas clave del Sahel y garantizar que sigan existiendo hábitats adecuados y abundancia de insectos.


REFERENCIA:

Bustamante, J. (coord.). (2023). Migración y ecología del movimiento de la población española de cernícalo primilla (Falco naumanni). SEO/BirdLife – Programa Migra.

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