La importancia de tener zonas tranquilas en los paisajes agrícolas
En los paisajes agrarios, la caza no solo afecta a las especies cinegéticas. También puede modificar el comportamiento de otras aves que comparten los mismos enclaves, incluso cuando no son el objetivo de los cazadores. Un estudio realizado en el oeste de Francia por Francisco Casas y otros analizó esta cuestión en tres especies ligadas a medios agrícolas: avefría europea, chorlito dorado europeo y sisón común.
El trabajo se desarrolló en otoño de 2003, al inicio de la temporada de caza, en una zona agrícola intensiva de unas 1.000 hectáreas. La caza se practicaba dos días por semana, principalmente sobre pequeños mamíferos y aves de caza. Dentro del área había sectores vedados, utilizados como refugios sin caza. Los investigadores compararon qué hacían y dónde se situaban las aves antes, durante y después de las jornadas cinegéticas. Para ello realizaron transectos desde caminos y observaciones de comportamiento, midiendo el tiempo dedicado a volar, vigilar, descansar o alimentarse.
Los resultados fueron claros: las tres especies respondieron a la actividad cinegética. En los días de caza aumentó la probabilidad de vuelo y el tiempo dedicado a la vigilancia, mientras disminuyó el tiempo de descanso. En cambio, el estudio no detectó una reducción significativa del tiempo de alimentación. Esto no significa que la caza no tenga coste: volar más y permanecer más alerta puede implicar mayor gasto energético, especialmente en especies migradoras o invernantes que necesitan conservar reservas.
La respuesta espacial también fue relevante. Las avefrías y los chorlitos dorados usaron con mayor frecuencia las zonas libres de caza durante las jornadas cinegéticas, y regresaron a otras áreas cuando cesaba la perturbación. El sisón común mostró un patrón aún más marcado: casi todas las observaciones se produjeron dentro del refugio sin caza, lo que sugiere una especial sensibilidad a este tipo de molestia.
La principal conclusión del estudio es que los refugios sin caza pueden reducir parte del impacto de la actividad cinegética en medios agrarios. No solo benefician a especies cazables, sino también a aves amenazadas que comparten el mismo paisaje. Ahora bien, los autores son prudentes: se trata de un estudio local, realizado en una zona concreta y al comienzo de la temporada de caza, por lo que no conviene generalizar sin más a otros territorios o especies.
Desde el punto de vista de la gestión, el trabajo apunta varias ideas útiles. Aumentar el tamaño o el número de zonas libres de caza puede ser una herramienta de conservación, especialmente donde haya especies sensibles como el sisón. Pero no basta con declarar refugios: deben contener hábitats adecuados para alimentarse y descansar. En el caso del sisón, los autores señalan la importancia de cultivos como la colza o la alfalfa durante ese periodo. También sugieren regular la frecuencia de las jornadas de caza, ya que muchas molestias repetidas pueden tener efectos acumulativos.
En conclusión, la actividad cinegética en los ecosistemas agrarios no opera de manera aislada, sino que sus repercusiones se proyectan sobre el paisaje e inciden en especies ajenas no cinegéticas. Por consiguiente, la planificación de reservas estratégicamente ubicadas, de dimensiones adecuadas y con hábitats de alta calidad, constituye una medida eficaz para armonizar la práctica cinegética con la preservación de la avifauna esteparia y ligada a los medios agrícolas.
| Imagen propia. ZEPA Alto Guadiato |
REFERENCIA:
Casas, F., Mougeot, F., Viñuela, J. & Bretagnolle, V. (2009). Effects of hunting on the behaviour and spatial distribution of farmland birds: importance of hunting-free refuges in agricultural areas. Animal Conservation, 12, 346–354. https://doi.org/10.1111/j.1469-1795.2009.00259.x
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