Trashumancia y aves esteparias
Cuando hablamos de conservación de la biodiversidad, solemos pensar en espacios protegidos, especies amenazadas o restauración ecológica. Pero hemos de reconocer que algunas de las herramientas más eficaces para mantener la naturaleza llevan siglos formando parte del paisaje rural. Es el caso de la trashumancia.
El desplazamiento estacional de los rebaños entre distintas zonas de pasto ha modelado durante generaciones buena parte de los paisajes ibéricos. Lejos de ser una práctica del pasado, numerosos estudios y experiencias de gestión muestran que sigue desempeñando un papel relevante en la conservación de la biodiversidad y en el mantenimiento de ecosistemas agrarios de alto valor natural.
Mucho más que mover ganado
La trashumancia permite aprovechar los recursos disponibles en diferentes momentos del año, evitando la sobreexplotación de los pastos y favoreciendo una gestión extensiva del territorio. Además, los rebaños contribuyen a mantener paisajes abiertos y heterogéneos, una característica fundamental para numerosas especies ligadas a medios agrarios y esteparios. Y es que el pastoreo puede resultar especialmente beneficiosa para numerosas especies.
El ganado modifica la estructura de la vegetación, genera zonas con distinta cobertura y favorece la disponibilidad de recursos alimenticios, creando condiciones que muchas especies han aprovechado durante siglos.
Corredores ecológicos que conectan el territorio
La importancia de la trashumancia no se limita a los pastos. Las vías pecuarias —cañadas, cordeles y veredas— constituyen una extensa red de corredores ecológicos que atraviesa la península ibérica. Estos itinerarios facilitan el movimiento de organismos, contribuyen a la dispersión de semillas y ayudan a mantener la conectividad entre hábitats cada vez más fragmentados. En un contexto marcado por la intensificación agraria, el abandono rural y el cambio climático, conservar estas infraestructuras naturales resulta tan importante como proteger muchos espacios naturales.
La trashumancia también aporta beneficios difíciles de cuantificar: mantiene conocimientos tradicionales, genera actividad económica en áreas rurales y contribuye a reducir riesgos asociados al abandono del territorio, como la acumulación de combustible vegetal o la pérdida de diversidad biológica.
Quizá la principal lección sea que conservar la naturaleza no siempre consiste en intervenir más, sino en evitar que desaparezcan prácticas que durante siglos han contribuido a mantenerla. Para muchas aves esteparias el sonido de los cencerros sigue siendo, en cierto modo, una garantía de futuro.
| Imagen propia. ZEPA Alto Guadiato |
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