Parques eólicos y aguilucho cenizo
El aguilucho cenizo es una de las rapaces esteparias más amenazadas de Europa occidental, con poblaciones en declive sostenido principalmente debido a la intensificación agrícola. En este contexto, la proliferación de parques eólicos en sus áreas de cría genera una pregunta legítima desde el punto de vista de la gestión: ¿supone la energía eólica una amenaza adicional significativa para la especie?
Un estudio de Jesús Hernández-Pliego y otros (2015), desarrollado en Tarifa (Cádiz) —una de las zonas con mayor densidad eólica de España y paso migratorio de primer orden del Paleártico occidental— aporta datos relevantes para responder a esta pregunta. Durante cinco temporadas reproductoras, los investigadores localizaron 111 nidos y compararon su distribución antes y después de la construcción de 22 parques eólicos con 342 aerogeneradores, aplicando tanto un diseño Antes-Después (BA) como un gradiente de impacto (IG).
¿Qué encontraron? Los resultados muestran que ni la abundancia de nidos ni la densidad reproductora variaron significativamente entre los períodos pre y post-construcción. La tasa de mortalidad por colisión fue notablemente baja (0,007 aves/aerogenerador/año), probablemente relacionada con el vuelo rasante característico de la especie, que en gran medida evita el radio de barrido de los rotores. El modelo predictivo de selección de hábitat reveló que las parejas reproductoras priorizan la disponibilidad de vegetación adecuada —especialmente cultivos de heno (mezcla de herbáceas para la alimentación del ganado)— sobre la proximidad a los aerogeneradores, cuya distancia no resultó un predictor significativo en la selección de emplazamiento de nido.
Sin embargo, el estudio sí detecta un elemento preocupante: las pistas de tierra construidas para el mantenimiento de los aerogeneradores. A diferencia de lo observado con los propios aerogeneradores, las parejas reproductoras mantuvieron sistemáticamente sus nidos a una distancia mínima de estas vías a lo largo de todo el período de estudio. La explicación más probable es que el paso continuado de vehículos pesados genera vibraciones en el suelo que resultan especialmente perturbadoras para una especie que, como el aguilucho cenizo, nidifica directamente sobre la vegetación.
También hay que destacar un cambio sutil en el patrón espacial de la población. Aunque el número total de nidos se mantuvo estable, tras la instalación de los parques eólicos los aguiluchos tendieron a concentrarse en la zona norte del área de estudio —donde la densidad de infraestructuras era menor—, mientras que las colonias más periféricas del suroeste fueron desapareciendo progresivamente. El resultado fue una distribución reproductora más agregada, con nidos más próximos entre sí. Este cambio no tuvo consecuencias detectables sobre el tamaño poblacional, pero sí plantea una reflexión importante desde la conservación: una población más concentrada espacialmente es más vulnerable frente a perturbaciones locales, ya sean episodios de destrucción de cosecha, depredación o cualquier otro factor de riesgo. Un argumento más para justificar el mantenimiento de una red de hábitat favorable distribuida de forma heterogénea en el territorio.
Implicaciones para la gestión y conservación
Desde una perspectiva aplicada, este trabajo sugiere que la regulación del tráfico rodado en pistas de mantenimiento durante la temporada reproductora (marzo-junio) debería considerarse una medida prioritaria en los planes de vigilancia ambiental de los parques eólicos. Asimismo, refuerza la necesidad de mantener y potenciar la disponibilidad de cultivos forrajeros en el entorno de las instalaciones, ya que el hábitat continúa siendo el principal determinante de la distribución reproductora.
Los autores advierten que este estudio se circunscribe a las decisiones de nidificación y no aborda parámetros reproductores ni estrategias de campeo, aspectos que deberían incorporarse en futuros estudios de seguimiento. Una limitación que nos recuerda que la ausencia de impacto detectable en la distribución de nidos no equivale necesariamente a ausencia de impacto poblacional.
En definitiva, los datos disponibles apuntan a que una planificación eólica cuidadosa y una gestión activa durante la reproducción pueden resultar compatibles con la conservación del aguilucho cenizo. El reto está en incorporar estas evidencias de forma sistemática en los instrumentos de evaluación ambiental.
REFERENCIA:
Hernández-Pliego, J., de Lucas, M., Muñoz, A. R. & Ferrer, M. (2015). Effects of wind farms on Montagu's harrier (Circus pygargus) in southern Spain. Biological Conservation, 191, 452-458.
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