¿Cómo se estudian los movimientos del aguilucho cenizo?

Cada primavera, el aguilucho cenizo regresa a los campos de cereal de la península ibérica tras cruzar el Sáhara, y cada otoño emprende el viaje inverso hacia el África subsahariana. Pero ¿cómo sabemos por dónde viaja, cuánto recorre cada día o qué zonas utiliza para alimentarse? La respuesta está en una combinación del uso de tecnología, trabajo de campo y análisis estadísticos avanzados. Para analizar esto con mayor profundidad vamos a tomar de referencia la monografía del Programa Migra de SEO/BirdLife Comportamiento espacial de la población española de aguilucho cenizo.

La herramienta clave para estudiar sus movimientos es el marcaje con emisores GPS de pequeño tamaño. En este estudio se marcaron 61 ejemplares entre 2013 y 2022, distribuidos por buena parte de España.

Utilizaron distintos modelos de dispositivos (Ornitela, Interrex, Microwave Telemetry o ANITRA), con pesos que oscilaron aproximadamente entre 3,7 y 18 gramos, adaptados al sexo y condición del individuo para no superar el límite recomendado del 3% del peso corporal. Las principales diferencias entre modelos radican en el peso, la frecuencia de registro de posiciones, la precisión, la capacidad de batería y el sistema de transmisión de datos. Algunos dispositivos funcionan exclusivamente con energía solar, lo que permite un seguimiento potencialmente multianual si el ave sobrevive y el equipo no falla; otros combinan batería interna y recarga solar. También varían en la programación: ciertos emisores permiten intervalos de registro muy frecuentes (por ejemplo, cada pocos minutos), mientras que otros trabajan con frecuencias más espaciadas para ahorrar energía. Esto influye directamente en el detalle con el que se pueden reconstruir los movimientos y en la duración del seguimiento. Además del coste de los dispositivos GPS-GSM hay que añadir gastos de transmisión de datos y personal técnico, lo que convierte cada marcaje en una inversión considerable y obliga a planificar cuidadosamente su uso y programación.

Imagen: Tisha MukherjeeCreative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International 


El manejo de ejemplares

El estudio de los movimientos no depende solo de la tecnología, sino también del manejo ético y cuidadoso del animal. La captura se realiza generalmente en las proximidades del nido o en dormideros, utilizando métodos autorizados y personal especializado con permisos oficiales. Una vez capturado, el ave se manipula durante el menor tiempo posible para tomar medidas biométricas, comprobar su estado físico y colocar el emisor mediante un arnés tipo mochila de teflón, diseñado para minimizar rozaduras y permitir la caída del dispositivo con el tiempo. Se prioriza trabajar en condiciones ambientales adecuadas (evitando calor extremo o lluvia intensa) y reducir el estrés del ejemplar. Tras la colocación, el ave se libera inmediatamente en el mismo lugar de captura. Todo el proceso sigue protocolos éticos y normativas de bienestar animal.

De puntos en el mapa a fases del ciclo vital

Cada localización GPS es solo un punto en el espacio. Para convertir esa nube de puntos en información biológica útil, el primer paso es clasificar los datos según la fase del ciclo anual: reproducción, migración postnupcial (otoño), invernada o migración prenupcial (primavera).

El inicio y final de las migraciones se determinan observando desplazamientos claros y rápidos de decenas de kilómetros con dirección definida. Entre migraciones, los investigadores identifican “zonas de residencia”: áreas donde el ave permanece al menos dos días con movimientos concentrados en un radio inferior a 10 km. Los desplazamientos entre estas zonas se consideran transiciones.

Este proceso combina revisión manual, criterios objetivos, y por supuesto la experiencia, permitiendo distinguir, por ejemplo, una parada migratoria real de un simple movimiento exploratorio.

Filtrar errores y estandarizar datos

No todos los datos GPS son perfectos. Para garantizar la calidad de la información se eliminan posiciones erróneas basándose en varios criterios: coordenadas imposibles, valores altos de imprecisión o velocidades incompatibles con la biología de la especie.

Además, como los distintos emisores registran posiciones con diferente frecuencia, se realiza un submuestreo estandarizado (una localización por hora en periodo diurno) para poder comparar individuos entre sí. Este paso es esencial para que las estimaciones de uso del espacio no dependan del tipo de dispositivo.

¿Cuánto espacio utiliza un aguilucho?

Para calcular el área que utiliza un ave en una zona de residencia se emplean modelos “kernel”, una herramienta estadística que genera mapas de densidad de uso del espacio. Estos modelos permiten delimitar, por ejemplo, el 90% del área donde el ave desarrolla su actividad (área de campeo).

Durante la época reproductora, el ave no se mueve al azar por todo el territorio, sino que utiliza zonas concretas donde permanece varios días. Se puede estimar el tamaño de esas zonas de residencia. Y también se pueden hacer estimas por semanas, es decir, que además de calcular el área total usada durante toda la estancia en esa residencia, se puede calcular cuánto espacio utiliza cada semana, para ver si sus movimientos cambian a lo largo del periodo de cría. En otras palabras, no solo sabemos dónde está, sino también cuánto espacio usa en cada fase de la reproducción y si ese espacio aumenta o disminuye con el paso de las semanas.

Analizar rutas, distancias y hábitats

Durante la migración se calculan distancias diarias (lineales y reales), duración total del viaje e índices de linealidad para saber si la ruta es directa o sinuosa. También se identifican paradas migratorias cuando el ave permanece al menos dos días en una misma zonaPara conocer los hábitats utilizados, se superponen las áreas de campeo con mapas globales de cobertura del suelo, de manera que pueda Así se puede estimar qué proporción del área corresponde a cultivos, matorral, pastizales o bosques.

Finalmente, todos estos datos se analizan con modelos estadísticos avanzados, que permiten evaluar diferencias entre sexos, entre años o entre fases del ciclo vital, teniendo en cuenta que un mismo individuo puede aportar datos durante varias temporadas.

Imagen: Tisha MukherjeeCreative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International

REFERENCIA:
Arroyo, B., Fernández-Tizón, M. y Puche, S. (Eds.) (2024). Comportamiento espacial de la población española de aguilucho cenizo. Monografía n.º 10 del programa Migra. SEO/BirdLife. Madrid. https://doi.org/10.31170/0101

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