Barbechos y conservación de aves esteparias: claves para la gestión agraria

La intensificación agraria ha transformado radicalmente los paisajes cerealistas de la península ibérica en las últimas décadas, con consecuencias directas sobre las poblaciones de aves esteparias. Un reciente estudio publicado en Ardeola por Manuel Morales y Gerard Bota aporta evidencias clave sobre el papel de los barbechos en la conservación de estas especies amenazadas, ofreciendo recomendaciones prácticas para la gestión agrícola compatible con la biodiversidad.

El contexto: una problemática urgente

A estas alturas ya sabemos que las aves esteparias representan uno de los grupos faunísticos más amenazados de Europa, con especies emblemáticas como la avutarda euroasiática, el sisón común o la alondra ricotí experimentando declives poblacionales alarmantes. La intensificación agrícola, caracterizada por la pérdida de heterogeneidad del paisaje, el incremento del tamaño de parcelas y la reducción de barbechos, se identifica como una de las principales causas de este deterioro.

Importancia de los barbechos tradicionales

Los barbechos de laboreo convencional mostraron una mayor diversidad y abundancia de aves esteparias en comparación con otras tipologías de manejo. Estas superficies proporcionan recursos tróficos esenciales, especialmente invertebrados, y ofrecen una estructura de vegetación adecuada para especies que requieren coberturas bajas o medias.

El factor temporal: barbechos de diferente edad

El estudio revela que los barbechos de uno o dos años presentan los mayores valores de riqueza y abundancia para el conjunto de especies esteparias. Sin embargo, algunas especies más especializadas muestran preferencia por barbechos de mayor antigüedad (3-5 años), donde la vegetación desarrolla estructuras más complejas y la disponibilidad de artrópodos es mayor.

Heterogeneidad del paisaje

La presencia de un mosaico agrícola diverso, con alternancia de barbechos de diferentes edades, cultivos de cereal y pequeñas superficies de cultivos leñosos o pastizales, resultó clave para mantener comunidades de aves esteparias diversas. La conectividad entre parcelas de barbecho favorece los movimientos estacionales y reproductivos de especies con grandes requerimientos espaciales.

Tamaño de parcela y efecto borde

Los barbechos de mayor superficie (>10 ha) albergaron poblaciones más estables de especies sensibles a la fragmentación, como la avutarda. No obstante, para especies de menor tamaño como terreras y cogujadas, la presencia de numerosas parcelas pequeñas bien distribuidas puede ser igualmente beneficiosa.

Barbechos químicos vs. barbechos de laboreo

El uso de herbicidas para el mantenimiento de barbechos resultó en comunidades empobrecidas de aves esteparias. La ausencia de laboreo reduce drásticamente la disponibilidad de invertebrados en superficie y modifica la estructura de la vegetación, haciéndola menos adecuada para la mayoría de especies objetivo. Solo algunas especies generalistas, como la calandria común, mostraron cierta tolerancia a este tipo de manejo.

Los resultados evidencian que las medidas agroambientales deben priorizar el mantenimiento de barbechos tradicionales con rotaciones que incluyan parcelas de diferentes edades. La Política Agraria Común (PAC) debería reconocer explícitamente el valor ecológico de los barbechos de laboreo frente a otras opciones de gestión menos favorables para la biodiversidad.

Recomendaciones de gestión

A partir de los hallazgos del estudio, se derivan las siguientes recomendaciones para la gestión agraria compatible con la conservación de aves esteparias:

1. Promover barbechos de laboreo tradicional: incentivar económicamente el mantenimiento de barbechos trabajados mecánicamente frente al uso de herbicidas, especialmente en áreas de alto valor para especies amenazadas.

2. Establecer rotaciones temporales diversas: fomentar la presencia simultánea de barbechos de 1-2 años (para la mayoría de especies) y barbechos de mayor antigüedad (3-5 años) para especies más especializadas, estableciendo un objetivo de al menos un 15-20% de superficie en barbecho dentro de las zonas esteparias prioritarias.

3. Mantener mosaicos heterogéneos: diseñar incentivos que favorezcan la diversidad de usos agrícolas a escala de paisaje, evitando la homogeneización de grandes extensiones con un único tipo de cultivo o manejo.

4. Optimizar el tamaño y distribución de parcelas: en zonas con especies de gran tamaño (avutarda, sisón), priorizar barbechos de superficie amplia (>10 ha). En áreas con predominio de aláudidos, asegurar una buena distribución espacial de parcelas de barbecho, aunque sean de menor tamaño.

5. Adaptar calendarios de laboreo: realizar las labores de renovación de barbechos fuera de los periodos críticos de reproducción (evitar abril-julio) para minimizar el impacto sobre nidos y pollos.

6. Integrar criterios ecológicos en la PAC: asegurar que las ayudas asociadas a barbechos dentro de los ecoregímenes y las intervenciones agroambientales reconozcan específicamente las prácticas más beneficiosas para las aves esteparias, estableciendo condicionantes técnicos que descarten opciones perjudiciales como los barbechos químicos en zonas sensibles.

7. Desarrollar programas de seguimiento: implementar protocolos de monitorización que evalúen la efectividad de las medidas aplicadas sobre las poblaciones de aves esteparias, permitiendo la adaptación de las estrategias de gestión.

8. Formar y sensibilizar al sector agrario: desarrollar programas de asesoramiento técnico y formación dirigidos a agricultores, poniendo en valor el papel de los barbechos tradicionales en la conservación de la biodiversidad y en la provisión de servicios ecosistémicos.

La conservación de las aves esteparias requiere un compromiso decidido con modelos de agricultura sostenible que integren la producción agraria con el mantenimiento de la biodiversidad. Los barbechos tradicionales, lejos de ser superficies improductivas, constituyen elementos esenciales de estos agroecosistemas, cuya gestión adecuada puede determinar el futuro de algunas de nuestras especies más emblemáticas y amenazadas.


ZEPA Alto Guadiato. Foto propia

REFERENCIA:

Morales, M.B. y Bota, G. 2025. Barbechos y conservación de aves esteparias. Ardeola, 72(1): 121-132.

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